¿Por qué enseñar a leer y escribir a partir
de recetas de cocina o instructivos?

El proceso de aprendizaje de la lengua escrita, comienza desde edades muy tempranas y mucho antes de la enseñanza formal. Los niños viven inmersos dentro de la cultura escrita y están constantemente formulando hipótesis sobre el significado de esas marcas gráficas que ven a su alrededor.

De esta manera, cuando llegan a la enseñanza formal, ya tienen información acerca de cómo funciona el sistema de escritura. Si le damos oportunidad a los niños de “jugar a escribir”, aunque no sean escrituras convencionales, tendrán la confianza de expresar lo que piensan, reflexionar y contrastar a partir de lo que SÍ saben. De lo contrario, sólo los hacemos conscientes de lo que no saben.

De acuerdo con Emilia Ferreiro, todos los niños pasan por diversos niveles de adquisición de la lengua escrita, en los cuales, parten desde el uso de garabatos o letras no convencionales, después encuentran la relación entre lo sonoro y lo gráfico y por último, hacen uso del criterio alfabético para escribir. 

El desarrollo de este aprendizaje debe darse en contexto de palabras completas y a partir de textos reales. Fragmentar el aprendizaje, en la memorización de sonidos y nombres de las letras, no ayuda a los niños a llegar a entender el principio alfabético de nuestra escritura.

Desde nuestra perspectiva, alfabetizar a los niños no significa que sean capaces de codificar y decodificar la escritura, sino que sean usuarios eficientes de la misma. Que puedan resolver problemas cotidianos y que este aprendizaje les sirva como puerta para acceder a la cultura y al aprendizaje.

Debido a lo anterior, en nuestras clases tratamos de usar textos reales y de uso social. Los textos instructivos (recetas) tienen características que los hacen ideales para presentar a los niños distintos retos de reflexión. Estos textos tienen una estructura sencilla y bien definida, con frases cortas y precisas, encaminadas a lograr algo. De esta manera, leer o escribir el instructivo tiene un propósito práctico y alcanzable en el corto plazo.

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